Fernando Alonso estuvo pasando el final de año en la finca “Lion in the sun”, que Flavio Briatore tiene en cerca de Malindi, en Kenia, y a la que el italiano había invitado, como hace habitualmente a varios amigos, entre los que se encontraba el matrimonio Alonso, la hermana de Raquel, Marta del Rosario y su marido, Ander Astrain. A la hora del regreso en la tarde del día 4, el piloto del avión que habitualmente utiliza Alonso para sus desplazamientos, y que es propiedad de una empresa española, tocó con una de sus alas en uno de los edificios que sirven de hangar en el desvencijado aeropuerto de Malindi. El incidente no tuvo mayor relevancia que el retraso en la salida del vuelo de la tarde del día 4 a la mañana del día 5 y en estos momentos el asturiano y sus acompañantes vuelan de regreso.
Este tipo de incidentes es habitual en los aeropuertos africanos, cuyas instalaciones dejan mucho que desear, especialmente los que no están en las capitales, ya que se utilizan hangares e instalaciones muy antiguas y en muy malas condiciones, tanto de señalización, como de servicios auxiliares, por lo que no es de extrañar que sucediera eso al avión que transportaba al asturiano.