Con más de 30 nacionalidades diferentes, Panasonic Toyota Racing es como la ONU de la Fórmula 1. De los 650 empleados del centro de Colonia, una gran parte son japoneses. Yamashina está convencido de que todos, independientemente de su procedencia, han aprendido mucho gracias al contacto con los demás, un intercambio que ha contribuido a moldear el carácter especial del equipo.
“El secreto de los ingenieros japoneses es que llevan muchos años trabajando con la filosofía Toyota Way”, explica.
“Y el secreto de los ingenieros europeos y de otros países es que llevan muchos años trabajando en la Fórmula 1 y en el automovilismo. Combinando estos dos elementos, los ingenieros japoneses ayudan a sus compañeros a asimilar la forma de trabajar de Toyota y, a la vez, aprenden de los ingenieros que más saben de Fórmula 1. Creo que no hay mejor forma de trasladar a Japón todo lo que vamos aprendiendo: podríamos decir que es un enfoque combinado.”
Sin embargo, más allá de los ingenieros y los mecánicos, en el equipo hay más japoneses, como por ejemplo el tercer piloto Kamui Kobayashi, una joven promesa que ha dado sobradas muestras de talento en la GP2.
Nacido en la ciudad japonesa de Hyogo hace 22 años, ha ganado pruebas tanto en la GP2 Asia como en la GP2 de esta temporada, la primera en la categoría desde su llegada procedente de la Fórmula 3 Euroseries. Y como si competir en la cantera de la Fórmula 1 no fuera ya lo bastante exigente, también ha aportado su granito de arena a los buenos resultados de Panasonic Toyota Racing esta temporada, gracias a sus enormes esfuerzos en las pruebas.
La trayectoria que ha llevado a Kamui a la Fórmula 1 se ha forjado gracias a sus años en el Toyota Young Drivers Programme (TDP). El programa TDP está pensado para formar a los mejores pilotos de carreras y el hecho de que Kamui sea japonés es, claro está, un elemento más a su favor.
“Nuestro sueño sería que Toyota ganara el mundial con un piloto japonés y, de momento, tenemos a Kamui Kobayashi como piloto probador”, cuenta Yamashina.
“Todo el equipo está a su lado, con la esperanza de que se convierta en un piloto de primer nivel. De todos modos, nunca ha disfrutado de tratos de favor ni está en el equipo por el simple hecho de ser japonés. Siempre le he recordado que tiene que trabajar duro y ganarse el reconocimiento por méritos propios.”
Y lo cierto es que Kamui sigue esta máxima a pies juntillas: esta temporada ha disputado ya 30 carreras de la GP2 y ha realizado 11 días de pruebas con Panasonic Toyota Racing.
“Ya de pequeño soñaba en convertirme en piloto de Fórmula 1”, recuerda.
“Pasé la prueba del TDP cuando tenía 14 años y, desde entonces, siempre he estado al lado de Toyota".
“Soy muy consciente de la suerte que tengo al poder trabajar en un entorno así. No es que suponga una presión añadida, porque yo soy el que más me exijo. Trato de no olvidar nunca que soy un afortunado y que no todos podrán llegar hasta aquí."
“Ahora que estoy tan cerca de competir en la Fórmula 1 y que trabajo para dar ese salto me he dado cuenta de lo increíble que sería poder alcanzar esta cima, ya que en el mundo solo hay 20 pilotos que disfrutan de esta oportunidad.”
Gracias a su esfuerzo con Panasonic Toyota Racing y, ni que decir tiene, a su meteórica progresión, su club de admiradores no deja de crecer.