Los pilotos de Honda Racing F1 Team comentan la configuración de Monza, la manera de conseguir vueltas rápidas y sus curvas preferidas.
En Monza destaca la potencia del motor y la eficacia aerodinámica. Por lo tanto, el equipo utilizará un conjunto aerodinámico de baja carga, que genera un 30% menos de adherencia que la carga elevada utilizada en los circuitos más lentos del calendario.
Desde el punto de vista de los reglajes, lo más difícil de la vuelta es ralentizar el coche y reducir la potencia en la salida de las curvas. La introducción de la unidad de control electrónico estándar ha tenido este año un gran impacto en los dos aspectos del rendimiento, por lo que el buen equilibrio del coche, al correr con baja carga aerodinámica, es esencial para obtener velocidad. Los coches también van más elevados en Monza, para que los pilotos puedan aprovechar los pianos de las tres chicanes.
La vuelta tiene dos curvas principales: Lesmo 2 y Parabólica. A las dos les siguen largas rectas y los pilotos tienen que reducir la potencia antes del vértice de cada curva para conseguir una salida limpia.
“Siempre me gusta correr en Monza, y los aficionados italianos son muy apasionados con los deportes del motor”, comenta Jenson. Aunque uno se concentra todo el fin de semana en mejorar el coche, no deja de percibir el ambiente y el entusiasmo que reina en todo el circuito.
Monza también posee su propia historia. He paseado por la antigua parte en rampa de la pista y respeto mucho a los pilotos que corrían allí.
“Monza es un circuito muy distinto a los demás que utilizamos a lo largo del año. Es rápido y hay que utilizar una carga aerodinámica muy baja para alcanzar la velocidad necesaria para sacar partido a las rectas. Tal vez Ascari sea mi parte favorita del trazado, allí te lo puedes pasar muy bien. La Parabólica también está bien, en especial en la clasificación, cuando se trata de exprimir el coche al máximo y de retrasar el frenado todo lo posible al girar. Si se frena un poco tarde, se puede terminar en la grava e incluso contra el muro. Sin embargo, si se hace bien y se logra una buena vuelta de clasificación, la sensación es increíble, porque uno sabe que se ha esforzado mucho para conseguirlo. La primera curva es siempre interesante, con 20 monoplazas que reducen de 290 km/h a 80 km/h y se disputan las posiciones en un circuito resbaladizo con los neumáticos fríos”.