Con sus características únicas, el circuito de Spa-Francorchamps es uno de los destinos favoritos de la Fórmula Uno. De más de siete kilómetros de longitud, la famosa pista es la más larga del calendario y sus rectas y curvas son muy atractivas tanto para los pilotos como para los aficionados.
Willy Rampf, director técnico de BMW Sauber, se cuenta entre los que están deseando que llegue el Gran Premio de Bélgica del próximo fin de semana.
"Spa es uno de los últimos circuitos naturales que quedan en el calendario y por tanto se encuadra entre los clásicos. A la mayoría de los pilotos les encanta, y con razón," decía Rampf.
"Eau Rouge es una de las curvas más espectaculares de la Fórmula Uno, aunque los motores V8 no permiten tomarla a toda velocidad en seco," explicaba.
"Spa exige una carga aerodinámica media, comparable a la de Montreal," añadía Rampf, entrando en detalles.
"Es muy importante tener una gran eficacia aerodinámica ya que se necesita mucha carga en las últimas curvas rápidas del sector central, mientras que también se requiere una gran velocidad para adelantar al final de las largas rectas."
Encontrar los reglajes adecuados para el coche es siempre la base de una buena actuación, pero los neumáticos son otro elemento importante que puede resultar afectado por el impredecible clima de las Árdenas.
"Un factor crucial será poder sacar el máximo partido de los neumáticos," comentaba Willy Rampf. "En Spa utilizamos los dos compuestos más duros, que es todo un reto, sobretodo si la temperatura ambiente es baja."
"El tiempo en Spa es siempre una gran incógnita, ya que puede cambiar totalmente en un momento, a veces incluso dependiendo del sector de la pista," destacaba.