Noritoshi Arai, responsable de la coordinación técnica del equipo Toyota pasa balance al GP de Europa disputado en la ciudad de Valencia, en España. El Valencia Street Circuit es un circuito urbano totalmente nuevo y se reveló como escenario perfecto para una carrera emocionante y vibrante.
Un trazado parecido al de Montreal, pero con niveles de carga más similares a los de Bahréin
Terminado apenas el mes pasado, el Valencia Street Circuit planteaba un reto poco habitual para cualquier equipo de la F1. Mi impresión inicial, tras pasear por primera vez sobre el asfalto, fue que el recorrido se parecía mucho al de Montreal, otro circuito urbano. Sin embargo, en Valencia las zonas de frenado eran sorprendentemente anchas y el trazado, en general, transmitía una mayor sensación de espacio.
Según nuestras simulaciones, la velocidad punta debía situarse en torno a los 310 km/h, con un nivel de carga similar al del circuito de Bahréin. Los resultados de la simulación mostraban un tiempo de vuelta de alrededor de 1 min. 40 s, aunque pronosticamos unos tiempos reales algo más rápidos, una vez que la goma empezara a pegarse en el asfalto.
Timo Glock se aupó al podio en el GP de Hungría (un circuito de carga alta), pero el nivel medio de carga en Valencia reclamaba un estilo de pilotaje muy diferente. La máxima prioridad de cara al fin de semana era lograr que los dos monoplazas terminaran en los puntos.
Gran cantidad de datos recogidos en unas sesiones de entrenamientos que los dos monoplazas completaron sin problemas
Al tratarse de la primera carrera de Fórmula 1 en este circuito, nuestro objetivo de cara a los entrenamientos del viernes era intentar rodar el máximo de vueltas. Cuantos más kilómetros acumularan los coches, más datos podríamos recopilar y más experiencia tendrían los pilotos en el trazado. En este sentido, el fin de semana empezó de la mejor forma posible, ya que completamos las dos sesiones de entrenamientos sin ningún tipo de problema. Y aunque no registramos la puesta a punto al final de los entrenamientos de la mañana, el coche de Timo presentaba un equilibrio bastante bueno.
Tras la sesión de la mañana, cambiamos la configuración aerodinámica de los dos pilotos, lo que nos sirvió para obtener nuevos datos y realizar nuevos análisis. A causa de estas modificaciones, Jarno empezó a tener algunos problemas de maniobrabilidad. Concretamente, el coche presentaba una ligera tendencia a la sobredirección y las sensaciones del frenado no eran exactamente las que Jarno buscaba. Sin embargo, como ya habíamos encontrado los reglajes correctos para Timo, decidimos analizar a fondo los datos después de la sesión y trasladar la puesta a punto de Timo al coche de Jarno. Por este motivo, no nos preocupaba demasiado la posición de Jarno en los tiempos.