Rubens, por contra, ha tenido una jornada menos satisfactoria. "Tras una buena salida, con cuatro puestos remontados en la primera vuelta, la carrera, por desgracia, no ha sido demasiado emocionante para mí. Hemos decidido arrancar con gomas delanteras usadas y traseras nuevas, cosa que ha resultado ser problemática para el equilibrado del coche en esta primera parte. Entonces, en la primera parada, hemos tenido la mala suerte del problema en el repostaje, cuando hemos sufrido un pequeño incendio y un gran retraso, porque ha habido que repostar con la segunda manguera. Después de eso ya no había nada que hacer, porque la cantidad de banderas azules ha imposibilitado cualquier progreso. Para mí, la carrera en sí es para olvidar".
"La carrera de hoy no iba a ser fácil de ninguna manera con nuestras posiciones de parrilla –comenta el director Ross Brawn–. Desde la primera vuelta, los pilotos se han visto frenados por Heidfeld, que rodaba con una estrategia distinta, y eso les ha impedido alcanzar su ritmo real. Los nuevos desarrollos estrenados en Hungría nos han ayudado sin duda a mejorar el rendimiento del coche. Sin embargo y como pasa siempre, el resto de condicionantes varía y aún no tenemos la velocidad para puntuar por méritos propios".
Mientras el trabajo de desarrollo continúa en las sedes del equipo Honda Racing F1 en Tochigi, Bracknell y Brackley, la acción en circuito se toma ahora un respiro de tres semanas antes del Gran Premio de Europa, el próximo 24 de agosto. La carrera, que se celebrará en el circuito urbano de Valencia, es una de las dos nuevas citas del calendario de este año, y ambos pilotos están esperando el desafío.