Refrigeración
Otro parámetro importante para este próximo fin de semana será asegurarse de que la mecánica cuente con una buena refrigeración. Aunque ya conocemos perfectamente la capacidad de refrigeración del coche, debemos de prestar especial atención a que los radiadores refrigeren lo máximo posible a pesar de los altos niveles de carga aerodinámica con los que se corre en este circuito. Este aspecto ya ha sido objeto de una especial atención en el túnel de viento y volverá a serlo durante el fin de semana para asegurarnos de que las soluciones de refrigeración por las que se opte penalicen lo menos posible el rendimiento aerodinámico del coche.
Motor
Teniendo en cuenta que el periodo más largo de aceleración máxima no excede de los diez segundos y que únicamente el 56% de la vuelta se completa con el acelerador pisado a fondo (el porcentaje más bajo de la temporada), éste no es un circuito especialmente exigente para el motor. De las 14 curvas, cinco se trazan en segunda velocidad, a unos 100 km/h. Pero a diferencia de Mónaco, donde los coches corren a velocidades anormalmente reducidas en las horquillas del trazado, la velocidad mínima en Hungaroring es de aproximadamente unos 90km/h. Eso implica que durante gran parte de la vuelta el motor está trabajando a bajas revoluciones, entre los 100 km/h y los 250 km/h, y por tanto las relaciones de marchas son muy cortas para asegurarse una buena respuesta del motor a estas velocidades. Como siempre sucede en un circuito con un gran número de curvas lentas, es necesario contar con un motor progresivo que ayude al coche a salir de los virajes.
L.S.
Renault