“A nuestro juicio, en la puesta a punto hay que pensar en buscar el máximo ritmo (lo que se traduce en el tiempo de vuelta más rápido) sin obsesionarse demasiado por la velocidad punta, siempre en la medida de lo posible, claro está.”
Por más exhaustivas que sean las pruebas, resulta casi imposible prever con absoluta seguridad qué ocurrirá en una carrera, ya que factores como la climatología y las condiciones de la pista pueden cambiar de un día para otro.
Y esta incertidumbre se acentúa todavía más en Silverstone, célebre también por las ráfagas de viento laterales que pueden echar por tierra el equilibrio aerodinámico del monoplaza. Esta característica tiene sus raíces en el pasado, dado que la pista se había utilizado como base de bombarderos de la Segunda Guerra Mundial, cuando los grandes espacios abiertos suponían una ventaja para una base aérea con tres pistas en activo.
Otro rasgo muy temido del clima local es sin duda la lluvia, aunque, a pesar de la mala fama de Gran Bretaña en lo que a precipitaciones respecta, en los últimos veinte años el Gran Premio de Gran Bretaña solo se ha corrido en mojado tres veces.
Sin embargo, no resulta fácil desembarazarse de este sambenito, por lo que muchos pilotos de la Fórmula 1 asocian siempre la carrera de Silverstone a cielos encapotados y temperaturas bajas.
“El tiempo siempre es una incógnita en Silverstone,” subraya Timo Glock.
“En mayo hice una escapada a Inglaterra y llovió todos los días. El fin de semana de la carrera puede ser complicado si el tiempo cambia tanto, ya que nunca sabes qué ocurrirá dentro de una o dos horas.”
Evidentemente, las bromas sobre el clima británico forman también parte de la tradición, al igual que Silverstone y el Gran Premio de Gran Bretaña. En la misma parrilla en que Jarno y Timo formarán el próximo domingo, leyendas como Juan Manuel Fangio y Guiseppe Farina inauguraron el primer Gran Premio de la historia, allá por 1950.
Desde entonces, Gran Bretaña es, junto con Italia, uno de los dos únicos países que ha disfrutado de una presencia ininterrumpida en el calendario de la Fórmula 1. Esta particularidad convierte ya por sí sola el Gran Premio de Gran Bretaña en un acontecimiento único, aunque según el presidente de Panasonic Toyota Racing John Howett, se trata solo de uno de los muchos motivos que explican la magia de Silverstone.
Según cuenta John:
“Silverstone es siempre un gran lugar para hacer escala, porque tiene una afición que entiende de verdad de motor. Disfrutan con la competición, y con todos los conocimientos que hay detrás, por lo que merece la pena venir aquí.”
“Los grandes premios con tradición, como el británico o el francés, son enormemente importantes, ya que son muchos los patrocinadores que se dirigen a los grandes mercados de Europa, por lo que estos grandes premios resultan vitales para sus intereses.”
Con un capítulo propio en la historia de los deportes de motor, escrito a lo largo de más de medio siglo, este marco que encaja a la perfección con el espíritu de Toyota. No obstante, Panasonic Toyota Racing vive con el objetivo permanente de escribir su propia historia, por lo que el domingo llegará el turno de la velocidad.
L.S.
Toyota