Como cita paralela al Gran Premio de F1 de Canadá,
Daniel Juncadella (Red Bull) tomó parte este fin
de semana en el segundo meeting de la Formula
BMW Americas, certamen homólogo al europeo en
el que este Joven Piloto competirá en algunas carreras.
En Canadá lo hizo con el mismo monoplaza
y estructura que en Europa (Eurointernational/Red
Bull Junior Team).
Aunque Juncadella se fue del Circuito de Montreal
con un sexto como mejor resultado, también se llevó
un buen puñado de experiencia, luchando en
una pista totalmente desconocida para él y con un
grupo de nuevos rivales “con un estilo de pilotaje
bastante rudo. Para ser franco, allí la gente va muy
a saco; lo importante es ganar y si para ello hay que
arrollar, pues arrollan”.
Ésta afirmación del joven
barcelonés no es en absoluto gratuita, ya que en la
segunda de las dos carreras fue golpeado y, en consecuencia, no pudo seguir en competición. Daniel Juncadella ha
regresado a Barcelona con “la misión cumplida, ya que iba a coger experiencia y de eso me llevo un buen fajo”.
En el trayecto de vuelta, bien acompañado por su padre Javier, experto en todo tipo de aventuras en el mundo de
la competición, Dani aprovechaba para contar su punto de vista de esta cita americana:
“Aterricé con tiempo en Canadá y empecé mi recién estrenada aventura americana con una tanda de ensayos libres
en el circuito Gilles Villeneuve, en la magnífica ciudad de Montreal. Estaba muy contento ya que nuevamente
competía en un encuentro paralelo a la F1 y eso atrae las miradas de un buen número de aficionados de todo el
mundo. Eso, para mi, te hace crecer como piloto. Además, los canadienses son unos grandes forofos y el ambiente
del GP nacional se respiraba por todas partes.
No tenía ninguna referencia de este circuito; lo único que sabía es lo que sabe cualquiera que se ha informado:
que es muy rápido y está compuesto por zonas de aceleración y de frenada. Los monoplazas necesitan un mínimo
de apoyo aerodinámico y los adelantamientos en la recta de boxes no presentan dificultades. Por eso, no es de
extrañar ver velocidades de más de 320 km/h. No iba a ser nuestro caso porqué nuestros monoplazas tienen poca
potencia, pero sólo de pensarlo se te ponía a tope la adrenalina.
Todo parecía muy bonito pero ya en los libres vi que las cosas pintaban raras. En esa tanda se me rompió el cable
del cambio del monoplaza; la pista estaba mojada y vi que no había más remedio que salir a los cronometrados
de nuevo sin referencias. Ya con pista seca, en los ensayos oficiales reventé una rueda trasera. Ello provocó que en
una chicane me marcara un recto por lo que fui penalizado con un Drive Through. Perdí mucho tiempo, primero
cambiando el neumático y luego cumpliendo la penalización y además se me estropeó el marcador, por lo que
seguía sin referencias. A pesar de ello, conseguí el segundo mejor tiempo al final de la sesión.