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Fernando Alonso
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La de Mónaco puede ser una carrera realmente distinta, la más especial del calendario de la Fórmula Uno, pero para los ingenieros el reto sigue siendo el mismo: preparar el coche para obtener el máximo rendimiento a lo largo del circuito.
Mónaco es el circuito en el que menos errores te puedes permitir del calendario, y sacar el máximo partido del R27 en las calles del Principado requerirá una serie de medidas inusuales y la determinación del piloto.
Al tratarse de un trazado urbano, el asfalto suele ofrecer un nivel de adherencia muy bajo al principio del fin de semana, pero para el domingo, la pista ya cuenta con la suficiente goma y su estado continúa evolucionando hasta la última vuelta de la carrera.
Altura del coche
Las calles del Principado no parecen presentar ningún problema para un turismo normal, pero sí que pueden resultar realmente duras para la suspensión de un Fórmula 1. El asfalto no sólo está bacheado, sino que la pista es muy estrecha y puede llegar a ser muy deslizante, sobre todo las líneas blancas que ordenan el tráfico normal. Para salvar estas variaciones de la pista, la altura de los monoplazas acostumbra a subirse entre 5 y 7 milímetros como norma general.
Suspensión
Para disponer de la máxima adherencia, normalmente el equipo unos reglajes en la suspensión más blandos de lo que es habitual. Eso ayuda a que el coche supere mejor los baches y los desniveles. El estado de la pista también obliga a que cada rueda pueda actuar de forma independiente para superar los baches, así que también se suavizan las barras de torsión.
También hay que prestar una especial atención al ángulo de la suspensión. El objetivo prioritario es ofrecer al piloto un coche neutral, fácil de pilotar y que le dé confianza.
Aerodinámica
Mónaco requiere los niveles de apoyo aerodinámico más altos de toda la temporada. Al contrario de lo que mucha gente piensa, el mayor beneficio de la carga aerodinámica no se obtiene en las curvas, ya que la mayoría de ellas se toman a una velocidad tan baja que el agarre mecánico es el que cobra mayor importancia. Los mayores beneficios de contar con una alta carga aerodinámica se obtienen en las frenadas y la aceleración, manteniendo el coche estable en las curvas y asegurándose de disponer de una óptima tracción para salir de las curvas.
Ángulo de oblicuidad
La famosa horquilla del Grand Hotel es la más cerrada de toda la temporada junto con la Rascasse. Eso requiere contar con el mayor ángulo de oblicuidad de todo el año, algo más del doble que el necesario en Barcelona. El control de tracción y el diferencial se ajustan para ayudar a que el coche pueda girar en aceleración, mientras que también se hacen algunos retoques en el triángulo de la suspensión para garantizar que el ángulo de oblicuidad es el necesario.