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Un desafío único para piloto y equipo
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Durante casi 80 años, el Gran Premio de Mónaco ha desafiado a los pilotos a domar las estrechas y sinuosas calles de un circuito urbano que serpentea por la segunda nación más pequeña del planeta.
Con tan sólo dos kilómetros cuadrados y la densidad de población más alta de Europa, Mónaco es una cita única en el calendario de la Fórmula 1. El hecho de que en el siglo XXI los coches de carreras sigan batiéndose en sus traicioneras curvas a 350 km/h es un testimonio de la imperecedera fascinación que ejerce el Gran Premio de Mónaco.
Para la mayoría de participantes en la Fórmula 1, Mónaco supone una prueba y un placer por partes iguales; con sus estrechos recovecos que desafían a todo el paddock y, a la vez, con su historia, glamour y una atmósfera inigualable que encienden la pasión de todos los aficionados al automovilismo.
Richard Cregan, el Director del equipo Panasonic Toyota Racing, lo resume así:
"Mónaco constituye una de las carreras más importantes del año. Es un icono de la Fórmula 1 y, en mi opinión, los pilotos se ganan el sueldo de un año en una vuelta cronometrada en Mónaco. Pero también hay que considerar la excepcional atmósfera de estar presente en Mónaco, el oropel y el glamour combinados con una competición de Fórmula 1. Se percibe un entusiasmo, una pasión, que resulta difícil encontrar en otros circuitos de Fórmula 1."
Jarno Trulli atesora fantásticos recuerdos y le apasiona competir en las legendarias calles de Mónaco, donde ganó su primer Gran Premio en 2004, con una brillante actuación que comenzó desde la pole position.
Por supuesto, resultados de este tipo siempre proporcionan recuerdos felices, pero en cualquier caso, Mónaco siempre ha sido un lugar muy especial para Jarno.
"Mi victoria aquí fue el souvenir perfecto," asegura.
"Me divierto mucho en Mónaco, es un Gran Premio muy diferente que me parece muy emocionante. El riesgo es mayor y para triunfar aquí necesitas estar a gusto con el coche. Me resulta difícil explicar la razón por la que este trazado es tan especial para mí. Los quitamiedos están muy cerca, y la sensación de velocidad es muy grande; es un reto enorme para el que necesitas una concentración absoluta. Sencillamente, es un gran circuito."
Con muros implacables a tan sólo unos centímetros, los pilotos no disponen de ningún margen de error, lo que convierte a Mónaco en uno de los circuitos más exigentes del calendario a nivel mental. En cuanto a los coches, sería fácil, e incluso lógico, suponer que la carrera más lenta de la temporada sería la menos exigente a nivel mecánico, sin embargo, esto no podría estar más alejado de la realidad. Mónaco no sólo supone un reto único para los pilotos; también supone una prueba muy exigente para los coches de Fórmula 1.