“Una experiencia muy especial, la verdad”, afirma Timo al recordar el vídeo promocional de la temporada del equipo.
“El caso es que fue un poco complicado, porque las calles son estrechas y resbaladizas, y teníamos que ir con mucho cuidado. El circuito era como una mezcla de varias cosas, pero el tramo del puente fue muy impactante, y también la calle rodeada de edificios; fue tremendamente emocionante. La verdad es que el reto resultó muy divertido y algo distinto en sí.”
Dejando a un lado los actos puntuales, ya con la temporada en marcha también hay compromisos más divertidos que otros, tal y como pudo experimentar Timo en Australia en la antesala de su debut con la escudería. Por su condición de recién llegado al paddock, fue objeto de muchas atenciones, lo que en la Fórmula 1 se traduce siempre en montones de entrevistas y sesiones fotográficas.
Aquella ocasión le sirvió como curso acelerado de las obligaciones de un piloto fuera del asfalto: multitud de entrevistas, entrenamiento con un equipo de fútbol australiano, visita a una fábrica de Toyota y conducción de un Toyota Auris de rally por una pista de tierra. La sonrisa de su rostro delata sin lugar a dudas cuál fue la actividad que más le divirtió.
“Siempre estoy dispuesto a echar una mano, pero un fin de semana de Gran Premio a veces supone mucho ajetreo”, confiesa Timo.
“Soy consciente de que para el equipo es importante, o sea que intento esforzarme al máximo, y a veces incluso te llevas sorpresas agradables. Pilotar el coche de rally fue sin duda lo más divertido. ¡Incluso volví cuando se fueron los periodistas para darme otra vuelta!”
Sin embargo, todo tiene su rostro más serio, y los momentos reservados a actos promocionales y públicos fuera de las pistas, que para Timo en Australia sumaron más de 10 horas entre fotos, entrevistas y compromisos, contribuyen a reforzar la buena imagen de la escudería y los patrocinadores. Un piloto de Fórmula 1 pertenece a una clase privilegiada de deportistas, por lo que constituye una imagen de marca perfecta para cualquier empresa, tal y como explica John Howett:
“Son como los embajadores del equipo y su papel es fundamental en la percepción que la gente tiene de nosotros. El gran público se fija mucho en su comportamiento, por lo que es fundamental que transmitan una buena imagen tanto del equipo como de los patrocinadores”.
Al igual que la Fórmula 1 ha ganado en complejidad con el paso de los años, ha ocurrido lo propio con el papel de los pilotos en una escudería, ya que además de ocuparse del volante, también hacen las veces de portavoz de la marca y de personaje público.
“En el fondo, todo depende de su talento al volante y de la velocidad”, opina el director de equipo Richard Cregan.
“Sin embargo, este deporte ahora es un gran negocio, por lo que los pilotos también deben estar mentalizados para trabajar los aspectos mediáticos y promocionales. Hoy día, importan casi tanto como las carreras”.
Los pilotos de Fórmula 1 del nuevo milenio cargan consigo la doble presión de dar la talla tanto dentro como fuera de la pista, aunque el objetivo final no ha cambiado: subir siempre a lo más alto del podio.
L.S.
Toyota F1